TOP 5 – SITIOS DE INTERÉS EN EL QUINDÍO (COFFEE REGION)

En esta ocasión, con el ánimo de reactivar el blog, y luego de regresar con tanta energía de esta bellísima región de Colombia, les comparto algunos de los lugares para ir en el Quindío. Este departamento, el segundo más pequeño de Colombia, es uno de los lugares más visitados del Eje Cafetero (del que también hacen parte los departamentos de Caldas y Risaralda) y del país. Sus paisajes verdes y su clima entre calor moderado (22°-27°) y templado (13°- 17°) son una maravilla.




De hecho, es tan pequeño, que casi todos los lugares de interés quedan entre 20 y 30 minutos en bus. Bueno, eso tomando como base la ciudad de Armenia (capital). Mi recomendación, sobre todo si van como mochileros (definitivamente la forma más práctica de viajar), es que se hospeden en Armenia, donde pueden tomar buses a cualquier parte del departamento desde la terminal de transportes y llegan muy rápido, además de que es económico (el pasaje vale en promedio unos 1,3 USD). Las fincas cafeteras ofrecen buenos paquetes de hospedaje, pero quedan retiradas de las carreteras, lo que hace muy difícil conseguir transporte público. Y no hay nada que temer, los buses son eficientes y muy seguros, además, los conductores son muy amables y siempre te ayudan en caso de que no sepas qué ruta tomar.


1. Montenegro
Pueden comenzar el día madrugando para apreciar el Paisaje Cultural Cafetero (declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO) en todo su esplendor con un apacible vuelo en globo. Si señores, globo aerostático. Yo pensaba que no lo hacían en Colombia, pero resulta que sí. El servicio es prestado por la empresa Globos Colombia, fundada hace una par de años por una pareja que trajo la actividad de España. Ambos son muy jocosos y hace el vuelo ameno en todo momento. Desde el aire se llegan a observar otros municipios, fincas y algunos de los guaduales más grandes del mundo. Es una linda experiencia para comenzar el día, con los primeros rayos del sol y un delicioso café de la localidad. Al terminar, te dan un pequeño desayuno y un certificado de vuelo (con ceremonia de graduación y todo xD). ¿No les digo que esta pareja lo hace toda una experiencia?

Y como el vuelo termina temprano, a media mañana ya estarán libres y con el estómago lleno para continuar la jornada. Precisamente a esa hora abre sus puertas el Parque del Café, un parque de diversiones temático sobre la cultura cafetera. Este tiene 3 secciones: museo y cultural, ecoturismo y atracciones mecánicas. Es un paseo de todo el día, hay demasiadas actividades para hacer; hay de todo para todos los gustos. Mi recomendación es que no gasten mucho tiempo en el museo (a menos que les interese el detalle de la historia y producción de café), y más bien disfruten de la zona de ecoturismo (sendero cafetero), del show del café en vivo (imperdible) y de algunas atracciones, el Krater en especial (montaña rusa con caída de 90°! >.<). No recomiendo los karts, son malos. Y bueno, si les gustan los souvenirs, encontrarán cositas buenas y a buen precio en las tiendas del parque.






2. Calarcá

En este municipio pueden continuar conociendo la cultura cafetera de la región en una finca típica. En todo el departamento hay fincas donde te enseñan paso a paso el proceso de elaboración del café, esa bebida aromática y embriagante para los sentidos. Mi recomendada es RECUCA (Recorrido Cultural Cafetero), una finca cuyo valor agregado es que, además de enseñar el proceso de producción del café, te enseña un poco de historia de la arriería en la región cuando estuvo en auge a principios del siglo XX, hasta su desaparición en la década de los 70’s. En general el recorrido es muy interactivo y divertido, y al final te dan una de las mejores tasas de café que puedas probar en tu vida. Sin exagerar: OMG….


           


Aquí cabe aclarar que el bus desde Armenia te deja en la carretera, y de ahí hasta la finca es como 1 Km. Así que si quieren ahorra tiempo, pueden hablar con el señor que está en la entrada de la carretera para que les envíen un Jeep Willys (transporte por excelencia entre las fincas (encantadores) que los lleve a la finca. Vale unos (3 USD, que lo pagan entre todos los pasajeros). Al llegar, no se pueden perder la vista del mirador a la entrada de la finca, es de las más bellas que he visto; uno puede confundirla con el Edén….



       


Al terminar el recorrido, que dura unas 3 horas aproximadamente, se pude almorzar  una rica bandeja paisa, plato típico de la región (bastante cargado y calórico), en el gran comedor.

De aquí se puede tomar otro Jeep Willys o un bus hasta el Jardín Botánico del Quindío, que puede ser la actividad de la tarde, para caminar y bajar el almuerzo, si es que no los vence el sueño con esa ligerísima digestión. Aquí hay que destacar el mariposario, premiado como el mejor diseñado de Latinoamérica, y reconocido por algunos como el más lindo del mundo. La cantidad de mariposas y la posibilidad de tenerlas en tu mano es de las cosas que no pueden dejar de hacer, así como caminar en el pequeño laberinto, y subir los ciento y pico de escalones del mirador.






3. Buenavista
A 1.4777 metros sobre el nivel del mar, este pequeño pueblito de tan solo 3 calles, es el destino para apreciar nuevamente el paisaje cultural cafetero: parepente! Si señores, desde el aire, pero esta vez con un poco más de adrenalina (no apto para los que le tienen miedo a las alturas). Obviamente da temor al principio, esa sensación de vacío que se siente al despegar; para mí fue la primera vez, pero dejando el miedo a un lado, vale la pena, no se arrepentirán. Se pueden apreciar las montañas alrededor y el pueblito desde arriba. También les recomiendo el café sembrado en esta zona: Café San Alberto, muy rico. En Cartagena de Indias también tienen un local, por si se animan a probarlo.





4. Filandia

Si, uno llega a confundirlo por momentos con el país escandinavo si lee a la carrera. Y aunque apenas está empezando a tomar reconocimiento entre los viajeros, ya ha sido declarado como el pueblito más hermoso del departamento. Tiene muchas actividades de ecoturismo para hacer alrededor, y sus casitas coloniales de colores vivos te hacen sentir como en un cuento, de regreso a los 40's; y como aún no está invadido por la industria turística, resulta mucho más auténtico. No encontrarán mucha información online, pero no pueden dejar de ir. En la oficina de la alcaldía podrán obtener un mapa con varios recorridos temáticos. Mi recomendado es el recorrido por el barrio de los artesanos (San José), donde se puede observar el trabajo en cestería. Ah, y sin lugar a dudas no puede dejar de visitar El Café de Victoria, para mí el mejor café del pueblo, ideal para después de almuerzo. El bombón de maracuyá es exquisito, y Diego, su barista, un muy amable anfitrión. Ahora, no hay muchos hostales, pero mi sugerencia es Bidea Hostel, a unas 2 cuadritas de la plaza principal. Para cenar, puede optar por Helena Adentro: buen ambiente para disfrutar una par de copas en la noche (por cierto, un poco fría).


  
             




5. Salento

Este pequeño pueblito está lleno de turistas de todas partes del mundo, sobre todo aventureros y deportistas. En realidad me sorprendí muchísimo porque en un momento me sentí la única persona hablando español entre los viajeros, realmente es increíble. Y más sorprendente aun es saber que es uno de los lugares más visitados del mundo. Si señores, en Colombia (Wow!). Se llena tanto, que en la noche los hostales no dan abasto y puedes ver a los viajeros caminando de arriba a abajo con su equipaje en busca de hospedaje. Así que sin pensarlo, hay que reservar con anticipación. Yo lo hice en el Hostal Tralala, al lado de la plaza principal. Aquí los viajeros vienen principalmente porque el pueblo está a los pies del Valle del Cocora, un lugar que defino en 2 palabras: Magia Pura. Con sus puentes colgantes entre quebradas, mariposas, colibríes y las palmas de cera gigantescas, es un lugar que ningún ser humano debe pasar por alto en su vida. Es el verdadero realismo mágico, aquel sobre que el que escribió Gabo; nuevamente, uno no sabe si está despierto o soñando. Mejor dicho, aunque se escriban libros y libros sobre el tema, no se puede describir la sensación tan maravillosa que da él estar en este lugar, sencillamente hay que vivirlo para contarlo. Eso sí, cabe aclarar que hay que estar preparado física y mentalmente para el ascenso de 3 horas a más de 2.500 metros sobre el nivel del mar, un aprueba física que reconozco, puede ser de las más duras para alguien cuyo ritmo de vida no es precisamente el deporte en la altura. Aquí les recomiendo que, si hacen el recorrido a pie, lo hagan con calma, sin agitarse mucho. De lo contrario, pueden llegar a verse muy mal allá arriba. Otra opción es hacer el recorrido a caballo, por la selva, y luego pasar por Acaime (reserva de colibríes) y el bosque de niebla. Al bajar, con el cansancio hasta en el alma, no se pierdan la trucha de río, una especialidad en Salento, con patacón acompañado de Hogao (una salsa a base de tomate y cebolla, omg….) y suero (sour cream); sin duda un plato levanta-muertos, oh si….ah, y no se olviden del Café Jesús Martín, de los mejores.


       

       


Y mi ñapa…..
Ya que no me había referido a Armenia, les recomiendo 2 lugares para ir en la capital: Museo del Oro Quimbaya y el Parque de la vida. Ambos buenos para ir casualmente a final de la tarde. Y si pasan por algún centro comercial, no dejen de probar el Café Quindío, que en ocasiones encontré más rico y suave que Juan Valdéz.

Highlights: Valle del Cocora (Salento), El café de Victoria (Filandia), Globos Colombia (Montenegro), Parapente (Buenavista), Recuca (Calarcá).

















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