ILUSIÓN INMOBILIARIA
(Julio 2011)
http://www.eluniversal.com.co/columna/ilusion-inmobiliaria
Pero
pese a su tono irreverente, ilustra de forma sencilla la triste realidad de
millones de jóvenes en esa nación, que han pasado de obtener buenos ingresos en
la construcción a depender de un subsidio y de instituciones de beneficencia
para comer. Hace unos años la sociedad les planteó el dilema de seguir
estudiando o incorporarse al exitoso mercado inmobiliario, cobrando sueldos
superiores a los de casi cualquier profesional universitario. Por supuesto, el
gobierno defendía el modelo de crecimiento económico basado en la expansión
inmobiliaria como camino a la riqueza y el bienestar, incentivando la demanda
por mano de obra. El problema, al estallar la crisis, es que ahora hay millones
de jóvenes que no terminaron estudios secundarios, formados únicamente para
trabajar en una industria que ya no existe.
http://www.eluniversal.com.co/columna/ilusion-inmobiliaria
En
las últimas semanas, el humorista gráfico Aleix Saló ha dado mucho de qué
hablar con su historia “Españistán”. El video ha arrasado en Youtube,
recibiendo unas 2 millones de visitas en la primera semana. El corto satiriza
la crisis económica en España y arremete contra constructores, banqueros y
gobernantes, ni siquiera Walt Disney se salva.
La
burbuja no se previo, o más bien, no se quiso reconocer la severidad del
problema en medio de esa falsa ilusión de crecimiento basada en la deuda. Pero quizás
el asunto va mas allá, puede estar relacionado con la cultura de gastar y gastar, y si no tengo, crédito. Y no
solo sucede en España, sino en todo libre mercado, basado en una ambiciosa sociedad
de consumo.
Es una crisis de valores, pero solo lo vemos en momentos
difíciles. El modelo económico actual pareciera no funcionar en beneficio de la
población; hoy se trata del lucro, más que en resolver problemas y necesidades reales.
“¿Necesitas mas cuerda? Toma Café” (sabiendo los perjuicios de su consumo
excesivo) es un ejemplo cercano. Trabajamos para tener más, pero tenemos jóvenes desmotivados y
niños con padres ausentes demasiado ocupados trabajando para darles
“bienestar”. ¿No será que en vez de tantas cosas solo necesitan tiempo y buenos
consejos? No, no hay tiempo para ver, para pensar, para dormir una semana
larga, como diría Facundo Cabral, y sobre todo, para ser feliz.
Peor
aún, esta pérdida de valores crea otro tipo de esclavitud, como las denuncias del
CNN Freedom Project, los celulares que financian conflictos armados en África o
el chico que vendió su riñón por un iPad. Y más reciente, “The News of the
World”, que llama la atención sobre el poder de los medios de comunicación y la
ética del periodismo. Claro, como consumidores solo nos damos cuenta cuando hay
un escándalo, el resto del tiempo es un tema ajeno.
¿Y
el Estado? Parece que el libre mercado ha menguado su rol como garante del
bienestar general de la sociedad. Sus políticas aparentan priorizar al mando de
turno y a las grandes corporaciones, sobre todo después de la crisis mundial en
2008 (y aun no hay soluciones concretas). Tal vez por eso algunos siguen estando
a favor de las monarquías, que dicen garantizan la gobernabilidad y promueven
la unidad nacional por encima de las tendencias políticas, pero ese es otro
tema.







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